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¿Te ha gustado?
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Mucho -dice ella-.
Es todo tan fácil contigo...
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¿De verdad?
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Sí. -Ella se gira satisfecha enrollándose con las sábanas tibias.
Atrás queda una tarde, o una noche, dejando huir las sensaciones prisioneras en su cuerpo de toda la semana.
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¿Sabes?, todo lo que quiero es que seas feliz.
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Sí, lo sé. -susurra Laia con los ojos cerrados y una amplia sonrisa.
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Soy feliz cuando te veo así. Cuando me has llamado me he asustado, parecías inquieta.
Ella realmente lo estaba. A su alrededor todo el mundo parecía tener todo lo que necesita, y ella siempre siente como si la vida le escondiera su auténtico destino. Familia, amigos, nivel de vida, ¿por qué no puede ser como los demás y sentirse realizada con eso?. ¿Por qué huye?. Cuando ha llegado estaba inquieta, como siempre. Ahora ya no, como siempre. Todo como siempre.
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Me moría de ganas de que me llamaras -dice él-, lo estaba esperando. ¿Cuánto hacía que no nos veíamos?
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Una eternidad.
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Una Navidad -precisa él con su habitual inocencia.
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Sí -acaba ella riendo-,
una Navidad. Toda una larga Navidad.
(...)
- ¿He sido demasiado guarro? - le pregunta con voz dubitativa.
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¡Por favor! -se echa a reír, revolviéndose en las sábanas-
Uf, sí. ¡Has sido guarrísimo! -todavía riéndose sin parar a pesar de darse cuenta de la incertidumbre que él tenía.
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Todo lo que quiero es que seas feliz. Soy feliz cuando sé que...
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¡Au va! -le corta con rapidez-
, eres el amante perfecto, ¿que no me ves?
Su sonrisa llena la habitación, impregnándolo todo de satisfacción. Del todo relajada, el contraste con la tensión que tenía su cuerpo tenía que ser suficiente respuesta. Pero él necesitaba verla feliz. Más allá de la simple lógica.
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¿Sabes?, quería excitarte.
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¿Y tú? -pregunta ella, más para cambiar la dinámica que por querer la información.
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Yo sólo... -empieza de una manera mecánica.
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Sí, lo sé -interviene ella incorporándose sobre los codos-,
¿pero qué me dices de tí?, ¿lo prefieres así o como la última vez?
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Me gusta de todas las maneras.
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Pero bueno, a veces debes sentirlo con mayor o menor intensidad, ¿no?
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Sí -acepta él-.
Me gusta cuando percibo más placer en tí.
-Ella se gira abrazándose al cojín-.
¿Quieres dormir ahora?
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Sí. -Él apaga la luz y Laia se esconde en la penumbra-.
Es todo tan fácil contigo...
Atrás queda toda la tristeza que ha soportado en Navidad. Una Navidad infinita; soportable solamente porque sabía que llegaría este día. Un tiempo más de espera antes de enfrentarse con su futuro; es cuestión de tiempo, nada lo retiene aquí ya. Cualquier día se irá. Luchará por triunfar y se topará con sus miedos.
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¿Lloras? -le pregunta él iluminando la estancia.
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No es nada.
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¿Qué te pasa?
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Apaga.
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¿Qué te pasa?
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Por favor, apágala -pide Laia con la voz rasgada.
El VAIO también se desconecta, y la cama vuelve a ser sólo una cama.
6 comentaris:
IMPRESSIONANT LYDIA, IMPRESSIONANT!!
Fins dia 31 maca :)
muaks
a mi magrada petita
petons.
moltes gràcies, reines meves
Uish! U.U con esto de no tener internet en casa de papá y mamá no puedo leerte. Prometo ponerme al día en cuanto terminen las fiestas.
Espero que este 2010 seas muy muy muy feliz. Un beso
Veo muchos extremos en todos tus textos. No encuentro un punto de equilibro y eso hace que esté enganchado.
Saludos.
Fuenlabrada.
hauries de dedicar-te a l'art dels textos erotics. si nomes amb aixo ja m'enganxes, no em puc imaginar quan sigui un relat erotic en tota regla.
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